Digitalización Rural: cerrando brechas para el futuro del agro
Cuando hablamos de digitalización en el agro, a menudo me refiero a la importancia de migrar la gestión agrícola hacia sistemas que consoliden métricas. Esto implica tres pasos fundamentales: capturar información, convertirla en conocimiento y aplicarla en el desarrollo de nuevas técnicas y prácticas de cultivo. Esto también incluye la optimización de la oferta y la demanda de productos agrícolas, permitiendo disminuir incertidumbres y ser más precisos al planear las cosechas.
Sin embargo, como señala Miller Preciado, Ing. Agrónomo y MBA en Finanzas, así como CEO de Agronegocios, la digitalización rural debe ser más ambiciosa. Debemos entender que el entorno donde se desarrollan las empresas agrícolas debe crecer de manera similar o incluso superior a las propias compañías.
Las transformaciones sociales en la ruralidad tienen un eje central: la empresa. Esto no resta importancia a las políticas del Estado y los entes territoriales, cuya misión es impulsar la prosperidad regional y llevar equidad y oportunidades a sus habitantes. No obstante, las compañías agrícolas robustas, centradas en productos de alta demanda y valor, avanzan rápidamente en comprender los beneficios de la digitalización para hacer sus proyectos más eficientes y competitivos.
El rol de la empresa privada en la digitalización rural
En muchos municipios de Latinoamérica, las compañías privadas pueden poseer mayor capacidad de ejecución y presupuesto que las propias entidades locales. Esto no busca un estímulo paternalista por parte de las empresas privadas hacia las regiones, pero sí puede ser un punto de partida para una discusión constructiva sobre las necesidades regionales. A través de talleres, cooperación internacional y acercando las conversaciones, podemos mostrar las ventajas de la digitalización para mejorar la competitividad del entorno rural.
Estoy de acuerdo con el director de la FAO, quien en un artículo del 25 de mayo de 2024 destacó la importancia de digitalizar las zonas rurales para reducir brechas. Según sus palabras: «La digitalización está remodelando nuestro mundo y tiene un profundo efecto en nuestras sociedades, economías y mentalidades».
La digitalización tiene el potencial de transformar los sistemas agroalimentarios para hacerlos más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, atendiendo a cuatro mejoras fundamentales: producción, nutrición, medio ambiente y una vida mejor, sin dejar a nadie atrás.
Estas palabras reflejan la realidad de las zonas rurales y la responsabilidad que tienen las compañías agrícolas en exportar conocimiento regionalmente. Las conversaciones locales deben incluir la gestión de la digitalización del conocimiento, estructurada en áreas clave:
- Digitalización del comercio: Facilitar el acceso a mercados, la trazabilidad de productos y la eficiencia en la cadena de suministro.
- Gestión de recursos hídricos y ambientales: Implementar sensores regionales que capturen información en tiempo real para optimizar el uso del agua y monitorear el impacto ambiental.
- Información digitalizada en escuelas: Incluir la programación y el desarrollo de sistemas en los currículos para niños y jóvenes, preparando a las nuevas generaciones.
- Programas públicos digitalizados: Permitir la validación de seguimientos en tiempo real y el cumplimiento de indicadores municipales, mejorando la transparencia y la eficacia de la gestión pública.
- Gestión de cultivos con tecnología: Utilizar herramientas digitales para la trazabilidad de insumos y una planificación precisa de las cosechas.
- Programación de transportes municipales: Implementar análisis de huella de carbono y optimizar los medios de transporte, haciendo la logística más eficiente y sostenible.
La creciente escasez de agua, agravada por el cambio climático y el aumento de la demanda alimentaria, plantea un desafío crucial para la agricultura moderna
Impacto de la conectividad en la juventud rural y la competitividad
Esta edición busca abrir la discusión sobre los diagnósticos de digitalización de cada región, dado que la adopción de herramientas tecnológicas en las zonas rurales es aún heterogénea. Muchos quedan rezagados, convirtiéndose en áreas de difícil acceso para proyectos agrícolas competitivos. La falta de conectividad rural es un obstáculo significativo, pero también una oportunidad. Para profundizar en cómo la tecnología está transformando el sector, puedes consultar los análisis de Miller Preciado sobre innovación en agronegocios.
Hoy más que nunca, los proyectos agrícolas y pecuarios pueden dinamizar económica y socialmente las regiones donde operan. La evolución tecnológica de las empresas agrícolas debe extrapolarse a las regiones donde están presentes, facilitando la implementación de herramientas tecnológicas y manteniendo áreas competitivas. Esto es crucial, ya que podría incentivar a la juventud a quedarse y desarrollar su territorio, en lugar de migrar a las ciudades en busca de oportunidades. La inclusión digital es un motor para el desarrollo local y el arraigo rural.
Además aquí podrás conocer la importancia de la investigación agrícola para un futuro sostenible.
Espero que esta edición sirva como reflexión sobre el papel de las empresas en impulsar las economías de la Cuarta Revolución Industrial y en establecer métricas de apoyo, destinando recursos humanos y económicos para que las zonas donde todos nosotros hacemos presencia puedan avanzar a la par del desarrollo agrícola de nuestros proyectos.
Nos vemos en la próxima edición de #AgroTendencias4.0. Aprovecho para invitar a quienes aún no se han suscrito a nuestro podcast Agroventure. Nos pueden encontrar en los principales canales digitales como Spotify, Apple Podcast y YouTube, así como en las publicaciones de mi perfil de LinkedIn, Miller Preciado. Para mí será un honor estar en contacto con cada uno de ustedes y poder aumentar las interacciones en esta gran comunidad de #Agroapasionados.





